¿Qué otro nombre podría tener el Pueblo Mágico donde se encuentra la bodega de vino más antigua de América y la sexta más antigua del mundo, además de “Parras”? Si no estás muy familiarizado con el mundo del vino, te contamos que Parras es el nombre que reciben las plantas de vid, el arbusto trepador que da uvas, base fundamental para la elaboración del vino. Este destino de Coahuila es un oasis en medio del desierto, gracias a sus manantiales naturales, y ha sobrevivido siglos conservando su tradición vitivinícola.
Parras de la Fuente nació, como lo conocemos, en 1598, cuando misioneros jesuitas y familias tlaxcaltecas notaron que las uvas silvestres crecían por todas partes, señal de que el terreno era ideal para viñedos. La villa se desarrolló alrededor de templos, casonas y haciendas, y se relacionó con figuras de la historia mexicana, como Francisco I. Madero, cuyo abuelo Evaristo adquirió la Hacienda de San Lorenzo en 1893 y modernizó sus instalaciones con tecnología europea.
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La joya vitivinícola de Parras es Casa Madero, fundada oficialmente en 1597 por Don Lorenzo García con permiso de Felipe II de España para plantar viñas y producir vino y brandy. Esta bodega, que ha funcionado de manera continua por más de 425 años, superó prohibiciones coloniales y se adaptó a cada época, manteniendo su prestigio y recibiendo premios internacionales por vinos como el Gran Reserva Shiraz y el 3V.
Además de ser un destino histórico por contar con la primera bodega de vino del continente, se dice que Thomas Alva Edison visitó Parras en 1880 para instalar las primeras bombillas eléctricas funcionales de Latinoamérica, mientras otros lugares aún se iluminaban con velas. Así, Parras fue el primer sitio de México en disfrutar del vino y la luz eléctrica… ¿coincidencia?
Parras de la Fuente: descubre su historia y Casa Madero
Casa Madero se encuentra a nueve kilómetros del centro de Parras y conserva su arquitectura histórica. El predio incluye la Capilla de San Lorenzo, jardines, nogaleras y el Museo del Vino, donde los visitantes recorren salas de fermentación, destilación y laboratorios, además de probar vinos reconocidos internacionalmente. Otros viñedos que no te puedes perder son Don Leo y Rivero González.
El pueblo ha aprovechado su legado histórico para integrarlo a servicios turísticos modernos: calles de piedra, plazas, parques, manantiales y hoteles te permiten recorrerlo de manera atractiva. Las artesanías en mezclilla, los productos de uva y nuez, y los panes dulces llamados campechanas también serán parte inevitable de tu visita, mientras eventos como la Vendimia en agosto o la feria de aniversario en febrero son una ventana a la vida local.
Actualmente, en Casa Madero puedes vivir dos experiencias que te permiten explorar y disfrutar la historia, el vino y la gastronomía del Valle de Parras. La experiencia personalizada incluye un recorrido por la bodega, una cata guiada por un Sommelier de tres vinos selectos y una comida en La Hacienda San Lorenzo con platillos de autor, excelente para grupos de 4 a 8 personas; tiene un costo de $2,750 por persona e incluye todos los cargos de servicio.
Por su parte, la cata de vinos es una experiencia guiada que incluye una degustación de tres etiquetas representativas de la casa, para grupos de 4 a 12 personas, con un costo de $500 por persona. Ambas experiencias requieren reservación previa, así que planéalo con tiempo.
¿Cómo llegar al Pueblo Mágico Parras de la Fuente y qué hacer?
Desde Saltillo son unos 100 kilómetros por la Autopista Noreste, desde Monterrey 250 kilómetros por carretera y desde Ciudad de México unos 700 kilómetros. También hay autobuses regulares desde ciudades principales del norte y vuelos a Torreón, con menos de dos horas en auto hasta el pueblo. Una vez ahí, taxis, Uber o coche rentado serán la forma más eficiente de hacer el traslado a la bodega y otros puntos de interés.
Además de los viñedos, Parras de la Fuente tiene hermosos atractivos como la Capilla del Santo Madero, el Estanque de la Luz y la Cueva de los Murciélagos, excelentes para complementar tu visita. Sus plazas, acequias y enormes nogales dan vida a un paisaje único en el norte de México.
Parras de la Fuente no es solo un destino vitivinícola: es un lugar donde siglos de historia, innovación y tradición se entrelazan. No te vayas sin recorrer sus calles, probar sus vinos y dejarte envolver por su atmósfera.