En esta época del año, cuando el calor comienza a sentirse en la Ciudad de México, escapar a la sierra poblana se vuelve un plan ideal. Los viajeros frecuentes están de acuerdo de cuál es mejor destino para refrescarse, a poco más de tres horas por carretera de la ciudad se encuentra Zacatlán de las Manzanas, un destino famoso por su clima fresco, neblinas matutinas y paisajes boscosos.
Reconocido como Pueblos Mágicos desde 2011 por la Secretaría de Turismo federal, este municipio combina altitud con tradición frutícola y arquitectura serrana, lo que explica sus temperaturas templadas incluso en primavera y verano.
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Cómo llegar a Zacatlán desde la CDMX en auto y transporte público
Llegar a Zacatlán desde la CDMX es realmente sencillo ya sea en transporte particular o público, pero te contamos algunos tips que te ayudarán para disfrutar el viaje.
En auto:
La forma más directa es tomar la autopista México–Pachuca hacia Tulancingo y luego enlazar con la carretera federal 119 rumbo a Zacatlán. El trayecto ronda los 190 kilómetros y suele tomar entre 3 y 3 horas y media, dependiendo del tráfico. Otra alternativa es salir por la autopista México–Tuxpan y desviarse hacia la sierra poblana. Ambas rutas están señalizadas y atraviesan tramos montañosos con curvas, por lo que se recomienda manejar con precaución, especialmente en temporada de neblina.
El camino ofrece miradores naturales y cambios de paisaje notorios: del altiplano central se pasa a zonas boscosas y cañadas profundas. En caso de dudas, se recomienda consultar a la Secretaría de Infraestructura federal que mantiene información actualizada sobre condiciones carreteras, especialmente en temporada de lluvias.
En transporte público:
Desde la Terminal de Autobuses del Norte, en la Ciudad de México, salen corridas directas hacia Zacatlán con líneas que cubren el trayecto en aproximadamente 3 horas y media a 4 horas. También es posible viajar primero a Tulancingo y desde ahí tomar un autobús regional hacia Zacatlán.
La Central de Autobuses de Zacatlán se encuentra a pocos minutos del centro histórico, por lo que el traslado final puede hacerse en taxi local. Para quienes buscan un viaje más relajado, esta opción evita manejar en zona montañosa y permite disfrutar del paisaje sin preocuparse por las curvas serranas.
Aire fresco en Zacatlán
Uno de los puntos más emblemáticos es el Mirador de Cristal, ubicado en el borde de la Barranca de los Jilgueros. Desde ahí se observan cañadas profundas y formaciones rocosas cubiertas de vegetación. La estructura transparente permite caminar literalmente sobre el vacío, una experiencia que combina vértigo y vistas panorámicas.
En el centro histórico destaca el Reloj Floral, símbolo del municipio y fabricado por la empresa local Relojes Centenario, reconocida por exportar mecanismos monumentales a distintos países. Este ícono se encuentra frente al ex Convento Franciscano, cuya construcción data del siglo XVI, de acuerdo con registros históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Otro imperdible es la Barranca de los Jilgueros, ideal para caminar entre neblina y vegetación húmeda. El clima templado —con temperaturas promedio que oscilan entre 12 y 20 grados durante buena parte del año, según datos climatológicos oficiales— convierte a Zacatlán en un refugio natural frente a las olas de calor del Valle de México.
Por supuesto, la experiencia no estaría completa sin probar productos derivados de la manzana: sidras artesanales, pan relleno y mermeladas forman parte de la identidad local. La tradición frutícola de la región está documentada por autoridades estatales y es uno de los pilares económicos del municipio.