Viajar desde la Ciudad de México hasta la laguna rosa más famosa del país implica cruzar casi todo el territorio hacia el Caribe mexicano. Las Coloradas, ubicada en la costa norte de Yucatán, se ha convertido en uno de los paisajes más fotografiados del país por el tono rosado intenso de sus aguas.
Durante Semana Santa, la demanda aumenta, por lo que planear con anticipación es clave, pero el viaje vale completamente la pena ya sea en auto particular o transporte público.
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Llegar a Las Coloradas con paradas imperdibles
En transporte particular (ruta carretera):
El recorrido por carretera desde la CDMX es de aproximadamente mil 600 kilómetros y puede tomar entre 18 y 20 horas efectivas de manejo, dependiendo de paradas y tráfico. La ruta más común es tomar la autopista México–Puebla, continuar hacia Veracruz, cruzar Tabasco y Campeche, y finalmente ingresar a Yucatán rumbo a Tizimín y la costa norte.
Si decides hacerlo por etapas, dos paradas interesantes en el camino son:
Campeche: Su centro histórico amurallado es Patrimonio Mundial de la UNESCO. Es una excelente escala para descansar y recorrer brevemente su malecón y calles coloniales.
Mérida: Ideal para pasar la noche antes de dirigirte a Las Coloradas. Su centro histórico y su oferta gastronómica la convierten en una parada estratégica.
Desde Tizimín, solo restan unos 30 kilómetros hasta Las Coloradas, siguiendo señalización hacia la zona costera.
En transporte público (la opción más práctica):
La forma más eficiente es volar desde la Ciudad de México al Aeropuerto Internacional de Mérida, capital de Yucatán. El vuelo dura aproximadamente 2 horas. Desde Mérida, el trayecto terrestre hasta Las Coloradas es de cerca de 3 horas (alrededor de 215 km), según datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
Desde la terminal de autobuses de Mérida (CAME o TAME), se puede viajar a Tizimín y posteriormente tomar transporte local o taxi hacia Las Coloradas. Otra alternativa es rentar auto en Mérida para mayor flexibilidad, especialmente en temporada alta.
¿Qué hace tan especial a Las Coloradas?
Las Coloradas no es una playa convencional. Se trata de una zona de producción salinera ubicada dentro de la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos, un área natural protegida administrada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).
El color rosa intenso del agua no es artificial. De acuerdo con información científica difundida por la CONANP y universidades mexicanas, el tono se debe a la alta concentración de sal y a la presencia de microorganismos como microalgas (principalmente Dunaliella salina) y pequeños crustáceos que prosperan en ambientes hipersalinos. Estos organismos producen pigmentos rojizos que, combinados con la evaporación solar, generan el efecto visual rosado.
Es importante señalar que no se permite nadar en las lagunas salineras, ya que forman parte de un proceso industrial y ecológico regulado. El acceso es mediante recorridos guiados autorizados por la comunidad local. Las visitas incluyen explicación sobre el proceso de extracción de sal y la formación natural del color.
Durante Semana Santa, las autoridades estatales recomiendan reservar con anticipación y respetar las indicaciones ambientales, ya que la zona forma parte de un ecosistema sensible donde también habitan flamencos y otras aves costeras.
El asombroso y casi irreal paisaje de Las coloradas la han convertido en uno de los destinos más famosos del sureste por más de dos décadas.