Oaxaca es uno de los estados que guarda en su vasto territorio, bellos paisajes, playas y joyas naturales dignas de ser visitadas. Además de ser cuna de la gastronomía mexicana, la entidad aún preserva sitios poco conocidos por turistas, ideales para disfrutar de la naturaleza y relajarse con escenarios que parecen salidos de una película.
Ejemplo de ello es Chipehua, un tesoro playero escondido del Istmo de Tehuantepec, considerado por locales y turistas, tanto nacionales como extranjeros, como una de las mejores playas del Pacífico mexicano y el litoral oaxaqueño. En el que además podrás disfrutar de platillos frescos con comida recién salida del mar.
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Se trata de un pequeño pueblo pesquero a dos horas de Huatulco, que sorprende a propios y a extraños por sus interminables dunas de arena blanca que junto con el azul del mar recrean un paraíso terrenal. Toma en cuenta que no tiene una gran infraestructura turística, aunque sí ofrece muchas opciones de actividades, las cuales suelen tener mayor disponibilidad en Semana Santa.
Aunque es una playa semivirgen, la oferta de hospedaje es rústica, con cabañas ecológicas con baños privados, paneles solares y regaderas ahorradoras de agua en las que podrás disfrutar de la naturaleza. Recuerda que es importante recoger tu basura para mantener el lugar limpio.
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¿Qué hacer en Playa Chipehua?
Pese a no contar con gran infraestructura, cuenta con tours que puedes tomar desde Huatulco o con los mismo locales, quienes te llevarán a admirar los arrecifes, dar paseos por los diferentes senderos silvestres de la región y cabalgatas por la costa a través de sus blancas dunas de arena, además de clases de surf.
Su oleaje también es perfecto para practicar buceo y natación, practicar snorkel y surf, así como para admirar los mangles donde se crían cocodrilos y se dan cita diversas especies de aves. Ahora que si lo tuyo no son estas actividades, puedes optar por un paseo a caballo, practicar sandboarding, senderismo por los alrededores de las playas o visitar las Ruinas del Polvorín.
De igual forma, no puedes dejar de probar los platillos típicos de la región con ingredientes locales y pesca sustentable en sus restaurantes ubicados a la orilla del mar; para finalizar el día, disfruta de la postal estrellada que te regalará el cielo, gracias a la poca contaminación lumínica que hay en el lugar.
Para llegar a este destino imperdible, el aeropuerto más cercano es el Internacional de Huatulco, desde ahí debes dirigirte a Salina Cruz. A solo 20 minutos encontrarás esta joya del Istmo y podrás alojarte en una de las cabañas cerca de la playa o en la zona hotelera.