VIAJES CON HISTORIA

La iglesia dónde está la tumba de Hernán Cortés que pasa desapercibida en CDMX

Un recinto imperdible que debes conocer en tus recorridos por la hermosa capital metropolitana para adentrarte en el pasado de México

CDMX.Recorre estos espacios históricos en tu visita a la capitalCréditos: medios
Escrito en DESTINOS el

La Ciudad de México es un lugar maravilloso lleno de espacios inigualables, recintos abiertos al público, áreas verdes, Patrimonios de la Humanidad y más puntos interesantes para recorrer en tus próximas vacaciones si nos visitas de fuera o si eres habitante de esta gran metrópoli, ya que existen muchas opciones para todos los gustos y puedes planificar un itinerario para no aburrirte los fines de semana. 

Si deseas conocer recintos históricos, esta ciudad cuenta con varios sitios imperdibles para los amantes de los eventos de la historia nacional desde fechas muy antiguas y el día de hoy nos daremos una vuelta por el Centro Histórico para visitar el recinto donde descansan los restos del conquistador Hernán Cortés, pues una de sus peticiones especiales antes de morir fue que su cuerpo descansara para siempre en la Nueva España. 

¿Dónde se encuentra la tumba de Hernán Cortés en la CDMX? 

A pesar de las amenazas del pueblo por destruir los restos de aquel considerado invasor o enviarlos al extranjero, éstos han permanecido en nuestro país por más de tres siglos, la tierra donde se sintió un verdadero triunfador, un sitio que a pesar de no alabarlo ni tenerlo en honra, vio “llorar” y enamorarse a este personaje indispensable en la conquista de esta nación. 

La famosa tumba de Hernán Cortés es un muro que se localiza en la Iglesia de Jesús de Nazareno, ubicada en la calle República del Salvador 119 en el Centro Histórico de la CDMX, un recinto que muchas ocasiones pasa desapercibido entre las olas de gente que diariamente recorren este espacio lleno de vida en cada uno de sus rincones, donde te aguarda un pedazo del pasado de esta increíble nación. 

Este espacio se encuentra a sólo tres calles del Zócalo de la Ciudad de México, una parroquia que también posee la fachada de la primera catedral del país y un mural poco apreciado del pintor y muralista José Clemente Orozco, así que puedes disfrutar varios elementos importantes durante tu visita a este hermoso recinto ideal para los amantes del turismo religioso y la arquitectura. 

 Un dato curioso sobre esta capilla es que fue el mismo Hernán Cortés quien mandó construir este sitio y sin saberlo, sería aquí donde quedarían sus restos para descansar eternamente en esta tierra que el conquistó y lo hizo sentir un triunfador nato después de su llegada. Esta iglesia fue acompañaría al Hospital de la Inmaculada Concepción de María, ahora llamado Jesús de Nazareno que se fundó en 1522 en el centro de la entonces Nueva España. 

Este lugar aún permanece en pie/Foto: medios

Aunque Cortés no logró ver completamente terminada esta edificación, pues falleció en 1547 y el templo comenzó a construirse medio siglo después por el arquitecto Alonso Pérez de Castañeda, quien también participó en el diseño de la Catedral Metropolitana en el Centro Histórico de esta ciudad, la idea de esta obra le apasionaba demasiado. Sin embargo, al no haber un líder que vigilara el cumplimiento de sus órdenes al pie de la letra, la obra fue abandonada por muchas décadas. 

Fue hasta el año 1662 que el capellán Antonio de Calderón Benavides ordenó que se retomara la construcción, un lugar que tuvo bastante relevancia en las labores de evangelización de las comunidades indígenas que habitaban en los alrededores. Para ese entonces, la primera catedral de México que se construyó en 1525 encima de las edificaciones usadas por los aztecas para adorar a sus dioses fue demolida y se pensaba que no quedaban rastros de ella, hasta 1985, cuando la historiadora María Concepción Amerlinck descubrió que la fachada se conservó. 

En algunos documentos se declaró que fue comprada por el convento de Santa Teres la Antigua, que aún se ubica en la calle Loreto del centro de la ciudad, instalada aquí en 1635. Después de 70 años, se decidió que el frente se trasladaría piedra por piedra a la ya terminada Iglesia de Jesús de Nazareno, donde se conserva en la actualidad, un vestigio que aún puedes conocer en tus recorridos por la CDMX.